No trabajo con cualquier empresa. Trabajo con las que tienen el problema que sé resolver.
Las empresas con las que trabajo bien tienen en común tres cosas: tienen un equipo comercial que sabe vender, no tienen un sistema estructurado detrás, y están en un momento en que eso empieza a costar oportunidades.
Habitualmente son empresas industriales medianas con entre 20 y 150 personas, facturación entre 5 y 50 millones, y entre 2 y 5 comerciales. Tienen un CRM comprado sin configurar de manera personalizada, o un Excel haciendo de CRM.
En ocasiones han intentado resolver esto antes con un perfil junior o con una agencia. Ninguna opción funcionó como esperaban.
Primeros 90 días: diagnóstico, sistema y primeros resultados.
Primeros 30 días — Diagnóstico y base
Entiendo el negocio, el equipo y el CRM. Mapeo qué hay construido y qué no. Defino las acciones prioritarias con las que empezar. Configuro el CRM para que dé visibilidad real del pipeline desde el día uno.
Al final de este mes: tienes un diagnóstico claro de dónde está el problema y un sistema básico funcionando.
Días 30–60 — Activación
Defino las cuentas prioritarias y construyo las secuencias de prospección. Diseño el contenido que acompaña el ciclo de venta, no para generar awareness, sino para acortar el tiempo entre el primer contacto y la decisión. Coordino con el equipo comercial para que el proceso funcione en la práctica, no solo en teoría.
Al final de este periodo: primeras conversaciones comerciales nuevas activas.
Días 60–90 — Ajuste y escala
Analizo qué está funcionando y qué no. Ajusto los mensajes, los canales y la priorización de cuentas. Establezco el ritmo de trabajo mensual: qué se revisa, qué se mide, qué se reporta.
Al final del mes 3: tienes un sistema que funciona sin que yo esté en el centro de cada acción.
La primera conversación dura 30 minutos. Sin presentación. Te hago las preguntas que necesito para entender tu situación y te digo con claridad si tiene sentido trabajar juntos.

